Nuestro
organismo, además de los vasos sanguíneos, dispone de otro sistema de
vasos: El Sistema Linfático.
Éste es un circuito de retorno paralelo al circulatorio, que conduce la
linfa de los tejidos a la sangre.
Consiste en un sistema de drenaje cuyos vasos más pequeños, los
capilares linfáticos, terminan en fondos ciegos y conducen un líquido
claro, la linfa.
En su recorrido los vasos linfáticos van atravesando unos cúmulos
encapsulados de tejido denominados ganglios linfáticos (que
desempeñan importantísimas funciones defensivo-inmunitarias).
¿Qué es la linfa?
Presenta un aspecto acuoso y está compuesta por más de un 90% de
agua, proteínas, grasas, restos de células muertas, de bacterias (en
caso de infecciones), de células malignas (en caso de cáncer) y por
células presentes también en el torrente sanguíneo como linfocitos,
algún glóbulo rojo, granulocitos, etc...
La linfa circula lentamente por el interior de los vasos linfáticos,
unas 5 ó 6 veces más despacio que la sangre.
¿Qué es el drenaje linfático?
Es una técnica manual con efectos de desintoxicación y depuración
del organismo.
Este método es diferente de las técnicas de masaje tanto en su forma de
aplicación como en sus objetivos, ya que ha abierto una enorme gama de
posibilidades de tratamiento tanto en el campo de la medicina reparadora
como en el de la estética, que van desde las alteraciones celulíticas
hasta los linfedemas secundarios a la cirugía de mama.
¿Cómo se trabaja?
Se trata de una serie de toques suaves y compresiones sobre puntos
específicos del sistema linfático, con el objetivo de vaciar los
ganglios congestionados y mejorar el flujo linfático, limpiando los
tejidos de la linfa.
Beneficios
Muy útil en casos de retención de líquidos, problemas circulatorios,
aumenta las defensas, relaja el Sistema Nervioso es una fuente de
purificación y limpieza de tóxicos de nuestro organismo.
AUTOR DEL ARTÍCULO: MARIBEL ARROYO
Enero -2008
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