Aquellas pulidas piedras penetraban profunda y
sutilmente en mis pies provocándome contradictorias sensaciones, como
placentero dolor…, tanto era así que no podía dejar de caminar sobre
ellas, porque algo desconocido entonces, recorría mi cuerpo de pies a
cabeza.
Así fue cómo descubrí sin darme cuenta, algo que más
tarde conocería como “REFLEXOLOGÍA PODAL”; una técnica manual que,
actuando desde los pies, es capaz de armonizar, regular y equilibrar, de
una forma refleja y a todos los niveles, todo nuestro organismo, sin
límite de edad, puesto que puede ser aplicada tanto en niños como en
ancianos.
Los beneficios de esta milenaria técnica son
múltiples, tanto desde un punto de vista físico como emocional.
Actúa mejorando la circulación, limpiando nuestro organismo de toxinas y
liberándolo de la tensión y el estrés acumulados, revitalizando nuestra
energía y favoreciendo así el restablecimiento de todos nuestros órganos
y sistemas, a través del mecanismo innato de saneamiento del que todos
disponemos.
Jamás pensé que aquellos paseos sólo eran el comienzo
de un nuevo camino y todo un mundo lleno de nuevos conocimientos.
Susana Pérez
Profesora Reflexología
Escuela Quirosoma
Enero -2008
Volver al listado de artículos